De las cadenas de valor y la “mal-nipulación” del Estado

Por Juan Marcos Tripolone. Conductor de Café de Negocios de lunes a viernes a las 17 hs. por Radio Light F.M. 97.3MHz.

El pasado viernes una cena de éste cronista con Juan Martín Herrera, amigo personal de años, le dio el cierre a esta columna a raíz de conclusiones extraídas de la tesis de su maestría en negocios. “Sin una cadena productiva desarrollada, con proveedores locales consistentes, la minería nunca va a dejar nada”, afirmó rompiendo el mito de la actividad extractiva como generadora de divisas. “Con los salarios de alto poder adquisitivo de los empleos generados, volcados al consumo de electrónicos y vehículos cuyo componente importado supera el 70%, las divisas que ingresaron por la exportación del mineral vuelven a salir por la importación de dichos componentes”, profundizó al detallar este juego de suma cero en el cual muchas veces los mismos compradores del mineral son aquellos países que lo emplean como insumo para producir tecnología y re-venderla como producto terminado o componente del mismo al país de origen del mineral.

Todo el circuito es bien comparable con aquel préstamo externo que va directo a la financiación de gasto corriente en lugar de a la inversión en infraestructura productiva, generando una falsa sensación de ingreso de divisas en el corto plazo, que vuelven a salir (y en mayor cantidad fruto del interés) en imperceptibles “cómodas cuotas”. O a la bicicleta generada en los últimos meses de tasa alta y dólar quieto, que atrajo capitales golondrina que hicieron sus jugosos negocios de renta fija y así como llegaron se fugaron, engrosados, claro está, egresando al final más de lo que temporalmente ingresó.

En efecto, todo dólar recibido a cambio de colocar oro en el mercado externo que vaya a salarios luego gastados en vacacionar en el extranjero fruto del encarecimiento de nuestros destinos locales o a comprar electrodomésticos de las armadurías del sur, no habrá agregado mucho valor ni beneficiado de forma perdurable y sostenible en el plano local.

La desoladora figura se asemeja bastante al antiguo modelo agroexportador reforzado con el Pacto Roca-Runciman de 1933, y bastante poco al tan mentado modelo industrialista o desarrollista. Sin proveedores de bienes y servicios mineros que se desarrollen localmente y capten parte de los ingresos de la extracción de minerales y con potencial exportador de su producido, prácticamente estaremos tan solo facilitando el doble negocio de asegurarles la materia prima para luego comprarles el producto terminado a los países industrializados. Con el agregado de que el impacto ambiental queda en casa, y mineral que se va no vuelve jamás, por lo tanto cada divisa que ingrese por esta transacción será única e irrepetible.

Este modelo puede evitarse únicamente en un país que esté dispuesto no solo a un desarrollo sincero de su cadena de valor metalífera local, sino también de un “plan de salida”, para encontrar nuevos mercados a estas empresas nacientes aquel día en el que el yacimiento haya quedado seco en cuanto a mineral.

El plan de salida, por supuesto, no es tal si no tiene en cuenta la competitividad. Una empresa gestada en un entorno adiposo y poco competitivo, no durará mucho tiempo allí afuera, en la jungla de los mercados internacionales.

Estar a la altura de las circunstancias en esta materia, implica el fomento permanente de la inversión extranjera directa, un gasto más intenso y a la vez mejor aplicado para las partidas presupuestarias de educación, investigación y desarrollo en ciencia y tecnología, y la conversión de una economía densa y pastosa hacia una eficiente y dinámica, capaz de adaptarse al siempre cambiante entorno externo, y no asfixiada constantemente con impuestos mal asignados y a la vez ineficazmente gastados.

Supone adicionalmente un estado socio no solo en las ganancias, a través de una presión fiscal insostenible, sino también en los riesgos empresarios, coadyuvando al emprendedor en la colocación de fondos en inversiones de riesgo dentro de la economía real, estimulando el desarrollo de modelos de negocios emergentes y de compañías de la nueva economía, la del conocimiento y del compartir, centrada en la nube, la big data y la automatización de procesos a través de la robótica.

Algo de eso comenzó a verse por parte del Gobierno nacional en su reciente intento por replicar el modelo israelí, por medio del cual el estado es copartícipe del riesgo empresario propiciando colocaciones dinerarias provenientes su fondo de capital de riesgo.

Todas las políticas productivas se debieran vectorizar en esta dirección, no como una decisión circunstancial, sino como una planificación perdurable que trascienda a una gestión, de modo que el estado no sólo se lleve entre el 35 y el 66% de la renta privada según el sector, sino que como contraprestación estimule a generar esta renta y al aumento del PBI a través de la articulación de nuevos negocios en sectores inexplorados, “creando economía” donde antes no existía. Inclusive, que sea socio en las pérdidas, en aquellos proyectos de alto potencial y a la vez alto riesgo que finalmente no prosperaron, como sucede a diario en Silicon Valley.

En cuanto a lo actuado en las últimas décadas en el plano local, la misma tesis magistral del comienzo de esta nota revela lapidariamente cómo las curvas que comparan la inversión extranjera directa con desarrollo en economías como la japonesa, muestran una correlación casi de par a par, demostrando que prácticamente todo dólar de inversión extranjera fue a parar en la mejora de la matriz productiva local.

No ocurrió eso aquí, en donde la dispersión entre una curva y la otra es suprema. Mucha inversión asignada a extraer materias primas de nuestra tierra, y poca en agregar valor.

Empero, amén de las cambiantes condiciones que impone el estado y su inseguridad jurídica, siempre carente de un plan de desarrollo a largo plazo con algunos puntos principales respetados por cualquier ciclo político, los empresarios también debieran hacer su mea culpa. No habría aquí una masiva voluntad de invertir utilidades localmente en desarrollo y agregado de valor, sino más bien una notable tendencia a “hacerla y sacarla”, construyendo activos en el extranjero. Queda pues, poco fundamento para rasgarse las vestiduras por el extractivismo de las megacorporaciones extranjeras que operan localmente, si nuestra burguesía nacional a menudo convalida esta práctica con actitudes semejantes: extraer renta de las riquezas locales, para luego colocarla como inversión extranjera directa en tierras foráneas.

Bastante conciencia acerca de ese comportamiento se refleja en la ley de blanqueo, cuya expectativa es absorber entre 20.000 y 100.000 millones de los 400.000 millones en activos extranjeros en manos de capitales argentinos, mitad de los cuales no estarían declarados.

No obstante, cambiar la cultura e idiosincrasia del segundo país en el mundo cuyos habitantes más dólares almacenan luego de Estados Unidos fruto de la inestabilidad económica e inseguridad jurídica llevará bastante tiempo y no se solucionará con un mero parche de ocasión como es esta nueva exteriorización de divisa y activos en el exterior.

Cabe preguntarse si el estado y sus administradores se encuentran en condiciones de gestionar esta fortuna entrante que, optimistas, pronostican. Aquí ya nos acostumbramos a la “mal-nipulación” de la abundancia, con ciclos de bonanza erróneamente aprovechados, nunca bien reconvertidos a la ampliación de la matriz. Un dólar de exportación que va a generar más valor para exportar mayor cantidad de dólares en el futuro, es un dólar que seguirá trabajando y produciendo más divisas para el país. Lo opuesto generará sólo bonanza temporal, nada perdurable. La década ganada se pareció mucho a ésto último. Ojalá hayamos aprendido la lección.

Fuentehttp://www.diarioclave.com/economia-y-finanzas/2016/07/las-cadenas-valor-la-mal-nipulacion-del-estado/

Escuchá online o descargá en MP3 en tu PC, tablet o celular el podcast de esta columna en el programa “Café de Negocios” conducido por Juan Marcos Tripolone en Radio Light F.M. 97.3 Mhz:

https://ar.ivoox.com/es/player_ej_12197323_4_1.html?c1=ff6600

El pasado lunes 12 de julio de 2016 en #CafeDeNegocios a las 17 hs. por Radio Light F.M. 97.3MHz comenzamos con el #CaféEditorial de Juan Marcos Tripolone en Diario Clave: “Desafío Bicentenario: Independencia económica” ( http://www.diarioclave.com/economia-y-finanzas/2016/07/desafio-bicentenario-independencia-economica/ ).
Luego Guille Popla, director de 5 Ruedas (el diario del inversor) nos comentó el #panorama #bursátil after #brexit y los temas más importantes de la última edición del semanario #inversor.
En el segundo bloque y como todos los lunes, llegaron nuestras columnistas de #CaféDeDiseño, Maria Marta Baliña Scaini de Cruz Cuero y MaGu Colque de Pow Buró Creativo. El tema del día: tips de #imagen y #producto a la hora de #emprender.
Estuvimos en vivo por #LightTV: www.lightfm.com.ar/camara

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