Una de las bombas les explotó en la mano

Edición digital impresa en del artículo de Juan Marcos Tripolone en Cinco Ruedas El Diario del Inversor Bursátil


Por Juan Marcos Tripolone. Conductor de Café de Negocios de lunes a viernes a las 17 hs. por Radio Light F.M. 97.3MHz.

El Comandante en Jefe dio la orden, y de inmediato sus cuadros técnicos se pusieron manos a la obra. Legiones de bombistas, artificieros y balísticos comenzaron a desenmarañar el tejido de bombas de tiempo interconectadas entre sí que le había dejado como legado el anterior régimen con el objeto de propiciar el fracaso del políticamente novicio Grupo Especial de Operaciones, para asegurar su posterior retorno al poder.

Mostrar gestión era el ideal dentro de ésta Brigada de Explosivos. Alzar la consigna de un vuelo hacia la eficiencia, la misión. Las trampas se sabían abundantes, el terreno se asemejaba a un escabroso campo minado en forma de telaraña.

El séquito de tecnócratas comenzó con cierto éxito a desactivar las emboscadas una a una, cosechando sus aciertos y las palmas de la tribuna. Pero cuando las granadas a desactivar se cuentan de a centenares, hasta el más experimentado desarticulador transpira. Finalmente, la bomba más potente en su valor simbólico, aquella que se mide en ergios, les estalló en la mano. Y como reacción en cadena, la onda expansiva embistió contra las subsiguientes de éste entramado, que aguardaban su turno para ser desactivadas, con su respectivo temporizador regresivo al rojo vivo.

Aparentemente, el Cuerpo de CEOs omitió el juego táctico y estratégico de la política. Tantas decisiones gerenciales juntas distrajeron al punto de menospreciar la importancia de los consensos y acuerdos políticos, inclusive aquellos constitucionales, como las audiencias públicas. Así, el pregón de la buena gestión y sus gerentes comenzaba a erosionarse.

Todo aconteció de manera bastante similar a aquella punta del iceberg, que desde una embarcación se dilucida con claridad allá en el horizonte. Los atalayas otrora ocupantes del puesto de oficiales de mando en el área energética avizoraban y advertían con vehemencia que el barco inminentemente se estrellaría, pero la capitanía anterior decidió redoblar la apuesta y duplicar la aceleración, en una suerte de vía rápida hacia el abismo. A la postre, el brusco e intempestivo golpe de timón de los nuevos marines se percibió violento por parte de la tripulación, y el timonel se vio obligado a dejar el barco a la deriva, soltándolo a la venia del Altísimo.

Ahora las huestes se repliegan, intervención del equilibrio de poderes mediante, obligadas a reinstaurar el anterior modelo subvencional. Algo así como intentar evitar el síndrome de abstinencia del adicto sin más que reintubarle el narcótico intravenoso. Mantener la concentración en una cirugía de tantas horas lucía como desafío incierto. Y para colmo, aparentemente el enfermo no quería curarse. No toleraba el dolor del tratamiento escogido. Quizá porque demagogias y prebendas atraen más que sacrificios.

Con el legado energético populista frenado en su rectificación, el plan de disminución de la inflación y el déficit fiscal pasó en el corto plazo a mejor vida. Alguien pateó el tablero y ahora hay que recalcular cómo solucionar estos desaguisados.

Aquí no hay mucho que hacer en el mientras tanto a la articulación de un nuevo plan, más que retrasar el temporizador de las bombas cuya desactivación se vio frustrada. La vía escogida para comprar tiempo fue el endeudamiento, porque permite bachear el déficit con los billetes de terceros sin tener que emitir pesos para financiarlo, activando así la bomba de la inflación,  todo, claro, según la óptica del Comandante en Jefe.

Pero los calculistas del operativo ya comenzaron a cuestionar la sostenibilidad de la estrategia. Cabe preguntarse, si la compra de tiempo no se abonará demasiado cara: quizá su precio sea estar ya generando un nuevo material detonante para el futuro, el sobreendeudamiento, viejo malo conocido de los tripulantes. Es que cada dólar proveniente de la deuda gastado en el mero saneamiento de coyunturas, supone un poco menos de margen de maniobra. La deuda que se está tomando perfeccionó tasas que oscilan entre el 6 y el 9%, y si sigue aumentando como porcentaje del PBI, la imagen será parecida a la de ponerle un revólver en la cabeza al país y obligarlo a crecer a la fuerza para que pueda generar las divisas que garanticen el repago. En cuanto a este concepto, las cartas para el corriente ya están jugadas, y la respectiva apuesta, perdida. Para que soplen a nuestro favor los vientos del crecimiento, el contramaestre ya acomodó las velas en dirección a 2017.

El guarismo completo en lo concerniente a endeudamiento público, sumados acreedores privados y organismos más el aparato intraestatal, ya canta un 44,6% del producto, cifra aún manejable pero no despreciable, que comienza a advertir que estamos llegando a mitad de camino. Allá por 2002, el número saltó a un insostenible 151%. Eran tiempos de default, traumático fenómeno del cual recién salimos, y para volver a retornar al mismo faltaría hoy por hoy un muy largo trecho. Pero la senda recorrida es la misma.

Ardua tarea aquella de crecer y en el impasse comprar tiempo, si lo que se financia de momento no es más que gasto corriente, inconducente a la hora de producir dólares y estéril para generar crecimiento.

Semejante al falso desendeudamiento de la anterior gestión que era tan solo relato, ya que de praxis resultaba en un pase de manos desde acreedores privados a públicos, reemplazar un tipo de dinamita por otro, quizá más potente e inmanejable, no pareciera ser un buen negocio.

Como en toda fábula, éste relato suena más bien a una historia mal contada, aún incomprendida por aquellos que intentan hacer una lectura de la misma. O bien pretenden hacer una lectura, cuando lo que en realidad hacen, es llenar su boca de cantinelas y diatribas.

En definitiva, nos encontramos ante una crónica de final abierto, porque la información acerca de la magnitud del daño no es precisa ni mucho menos completa.

Tras el fallo, ahora las PyMEs son los nuevos “me too” que deberá afrontar el Estado, aquellas que se quedaron afuera de la pluma de la Corte. Si hay algo seguro, es que a la saga le restan varios capítulos por delante.

Fuentehttp://www.diarioclave.com/economia-y-finanzas/2016/08/una-las-bombas-les-exploto-la-mano/ y CincoRuedas.com

Escuchá online o descargar en MP3 en tu celular, tablet o PC el podcast de éste artículo en el programa “Café de Negocios” emitido por Radio Light F.M. 97.3Mhz.

https://ar.ivoox.com/es/player_ej_12629686_4_1.html?c1=ff6600

El pasado lunes 22 de agosto de 2016 a las 17 hs. en #CafeDeNegocios por Radio Light F.M. 97,3 Mhz, arrancamos la semana con todo.
En el primer bloque, analizamos el editorial de Juan Marcos Tripolone en Diario Clave: “Una de las bombas les explotó en la mano”. Además, como todos los lunes, llegaron nuestras panelistas de#CaféDeDiseño, MaGu Colque de Pow Buró Creativo y Maria Marta Baliña Scaini de Cruz Cuero quienes hoy nos hablaron de los #coworking #creativos: su metodología y función
¡No te lo pierdas! – http://www.lightfm.com.ar/camara

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