Enemigo público del freelance

Una marea de profesionales sobrecapacitados y subresarcidos

Por Juan Marcos Tripolone. Conductor de Café de Negocios de lunes a viernes a las 17 hs. por Radio Light F.M. 97.3MHz. Twitter: @JuanTripolone

Al Papa Francisco se le reconoce haber tenido la visión y haber dado con el timing adecuado para reparar en que la Iglesia Católica ya no estaba cumpliendo en la sociedad actual su rol de contención y liderato espiritual y social. Y que, como en todo sistema, aquel lugar que deja de ser ocupado comienza a ser rellenado por terceras partes, a las que los economistas nombran como “los sustitutos más cercanos”.  A esto le llamamos “crisis”: cuando una institución deja de cumplir el rol para el cual ha sido instaurada, de seguido lo que pierde es su identidad.

Aparentemente, se necesita con premura ahora un Papa Francisco en el sistema educativo, aparato que está dejando de cumplir su rol para ser sustituido por la tecnología y redes sociales.
Dejemos de lado el análisis vocacional por lo obvio, así como lugares comunes del estilo “hay que hacer aquello que te apasiona”, cuestiones que no entrarán en discusión en ésta columna. Se trata de realizar un análisis económico-financiero de la distribución del trabajo en el siglo 21, y de cómo se nos está educando para ser incluidos en el mismo.

Mientras el sistema educativo asiste atónito al menudo desafío de entender a los milennials y, consecuentemente, visualizar cómo educarlos para un mundo de vertiginosos cambios, a coro las familias les aconsejan a sus hijos que se gradúen de carreras que les permitan ejercer la profesión liberal de manera independiente. La utopía es, sobre la base del conocimiento, encajar en algún engrane del sistema mundial y ser indispensable en el mismo.

Desde el punto de vista comercial, el negocio consistiría básicamente en adquirir capital intelectual de un lado del mostrador, y darse la vuelta para revenderlo como consultoría del otro lado. Adquiero conocimiento que implemento para vender mis horas como mano de obra especializada o asesoramiento calificado.

La limitación es evidente, y se reduce a tiempo y dinero. La primera, porque nuestras horas de trabajo son finitas y fácilmente se llega al límite de trabajos posibles a tomar, y la segunda, porque el mercado convalidará el precio fijado de nuestra hora.

Como los profesionistas poco y nada pueden hacer sobre la primera variable, intentan un avalúo de la cotización de su hora, sumando más y más capacitaciones. Claro que, cuanto más prohibitivo sea el costo del consultor, su mercado se vuelve más exclusivo. Finalmente aquí, manda el instinto de supervivencia y éste nuevo experto sobrecapacitado se resigna a la realidad de su mercado local, y acepta condiciones inferiores a las que, opina, se merece, con la consecuente desazón, sentimiento de frustración y estrés crónico que se avizora en toda la sociedad actual.

Sucede que no nos enseñaron otra cosa. Es la era del conocimiento, en la cual la información se hacommoditizado, y todavía se insiste en un sistema educativo de la era industrial: hiperespecialización para convertirnos en una pieza indispensable del concierto del capitalismo.

Seguimos en el paradigma de una educación industrialista; en la conformación de perfectos lotes de producción de alumnos del sistema, en una educación que empareja y nivela desde arriba y abajo todo intento de salirse del margen.

Siendo el día del maestro, nos debemos como sociedad un ejercicio. Imaginemos, ¿Qué hubiera hecho un visionario como Sarmiento en este siglo? Seguramente, no le hubiese preocupado nivelar y robotizar los lotes de producción educativa, generando alumnos-autómatas desfasados de una realidad en la cual lo único persistente es el cambio. Aquellos eran tiempos de profundas desigualdades, analfabetismo y falta de conocimiento: se volvía indispensable una nivelación básica de saberes para crecer y desarrollarse. Pero la realidad ha cambiado.

Imagino a un Sarmiento posmoderno más enfocado en los dones y talentos individuales, aprovechando los recursos tecnológicos para detectar y canalizar el desarrollo de cada cual según sus propias ventajas competitivas individuales, y no “uniformándolo” de blanco como a los demás.
Lo imagino estimulando la formación de nuevos médicos, abogados, contadores e ingenieros por vocación, don y talento; no porque “es lo que da estabilidad”, creencia que por trillada, termina generando desequilibrios en el mercado del trabajo.

Por último, algo que nadie nos enseñó: con la automatización en escala ascendente, en esta era ya no es más negocio el comprar conocimiento para revenderlo como horas de trabajo o consultoría. La clave está en hundir ese conocimiento como capital. Jamás te conformarás con el fruto de tu trabajo si te limitas a venderle tus horas a terceros. Resultará siempre escaso e insuficiente.

Si eres programador, hunde tu capital creando una aplicación móvil o un servicio web. Si eres diseñador, crea nuevos objetos de diseño. Si eres constructor, genera desarrollos inmobiliarios. Porque conocimiento es lo que sobra aquí, pero lo que falta, es sabiduría para aplicarlo.
Probablemente al momento de leer ésta nota eres un trabajador independiente, o freelance.Deberías saber que estas compitiendo en un mercado global en el cual otros cientos de profesionales de regiones como China o India tienen mayor expertise que tú, pero cobran menos sus horas que tú.
Por el contrario, si como emprendedor te resistes a dejar de vender tus horas, entonces tú eres el negocio, y el negocio depende exclusivamente de ti. Por tanto, no eres dueño de una empresa, ni de un activo; eres dueño de un empleo. Finalmente, debieras saber que el sistema previsional está en crisis, con tasas de natalidad con tendencia a la baja y esperanza de vida con expectativa alcista: es decir, menos contribuyentes activos y más ciudadanos pasivos a quienes financiar. El modelo no es sostenible, y si al retirarte no utilizaste tu conocimiento de forma inteligente en la construcción de activos, es probable que sientas que tu jubilación no baste para mantenerte.

Asistimos a la era de la creatividad y las ideas. Todo aquel que no esté dispuesto a crear su propio nicho en el mercado, y en lugar de revender su conocimiento, hundir capital en dicho proyecto de desarrollo, de una u otra forma afrontará la dura exclusión de un sistema de inalterable y exponencial innovación y cambio, que le dificultará su desarrollo pleno.

“Mi pueblo pereció, porque le faltó sabiduría”. Oseas 4:6

Enemigo público del freelance.png
Edición impresa de la columna en 5 Ruedas – El Diario del Inversor Bursátil

Fuentehttp://www.diarioclave.com/economia-y-finanzas/2016/09/enemigo-publico-del-freelance/CincoRuedas.com | El Diario del Inversor Bursátil.

Escuchá o descargá gratis en MP3 en tu celular, PC o tablet el podcast de ésta columna en el programa Café de Negocios por Radio Light F.M. 97.3MHz

https://ar.ivoox.com/es/player_ej_12882148_4_1.html?c1=ff6600

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s