Una Argentina a dos velocidades

Por Juan Marcos Tripolone. Conductor de Café de Negocios de lunes a viernes a las 17 hs. por Radio Light F.M. 97.3MHz. Twitter: @JuanTripolone
18 septiembre, 2016

“Con de todo”. La semana que pasó en lo económico, sin duda alguna da para este tipo de excéntricos titulares de Crónica TV. Por dónde empezar, esa es la cuestión. Por eso, intentaremos organizar la información recapitulando al mejor estilo contable. Esto es, separando el “debe” del “haber”.

En una de las columnas podríamos acreditar al Foro de Inversión y Negocios;  la presentación de un Presupuesto que, lejos de estar libre de dudas, al menos no es un mero dibujillo; la noticia de una inflación de agosto planchada en 0,2%; el acuerdo para rehabilitar los vuelos a las Malvinas; el desprendimiento por parte del ministro de Energía y Minería Juan José Aranguren de su participación accionaria en la compañía Shell, oyendo la recomendación de la Oficina Anticorrupción; y las audiencias públicas que aún se están llevando a cabo. Estas dos últimas acciones políticas provenientes de la misma cartera, inherentes al mismo sector, bien en forma pero no en tiempo, ya que se deberían haber llevado a cabo con bastante anterioridad.

Pero la realidad también impuso debitar otros tantos conceptos, e incluso, el hecho de que una misma noticia aporte una de cal y otra de arena a cada columna contable. El regalo de verduras en la capital porteña, la detención del sindicalista Omar “Caballo” Suárez devenido en empresario a través de la extorsión, el agitamiento del debate por la reapertura de paritarias tan luego cuando parecía que la inflación comenzaba a ser cosa del pasado, un nuevo incidente ambiental en la mina Veladero y algunas variables del presupuesto que desanimaron a ciertos sectores.

En este último concepto, llamó la atención que el Gobierno prevé un déficit fiscal del 5% para el año que viene. Aparentemente por ahora, arrojó al cesto la idea de morigerar gradualmente este guarismo. Soplan aquí los vientos proselitistas de típico año electoral. Aquellos vientos que explican la “maldición de los años pares” de la que hacen hincapié economistas como Maximiliano Montenegro o Roberto Lavagna: desde 2011 y hasta 2017 según se proyecta, la Argentina solo crece en los años electorales. Una de las consecuencias de la estado-dependencia que nos legó el populismo devorador de todo stock de capital que tuvo a su alcance. Aquí pareciera ponderarse el gesto que se les propinó a los inversores en el foro de la semana pasada: queremos crecer por la inversión privada, y no por el gasto público siempre supeditado al calendario electoral.
De momento, el déficit fiscal deberá continuar en lista de espera. Quién sabe cuándo le irá a tocar. Mal presagio para la calma inflacionaria: el costo de no achicarlo será contener la suba de precios a tasa limpia, o a endeudamiento pleno para evitar la sobre-emisión monetaria, el enfriamiento económico que genera la política de tasa alta, y poner al Central contra las cuerdas para que absorba pesos excedentes vía LEBACs.

Todo pareciera indicar que el volantazo girará hacia ésta última estrategia, la del endeudamiento. Por un lado, porque luego de este Foro, quedaron bien parados sus organizadores dentro del equipo económico, justamente esos ministros que militan internamente por una tasa más baja que permita la reactivación que sirva como señal para que los CEOs que dieron el presente finalmente realicen desembolsos. Hablamos principalmente de Cabrera (Producción), Frigerio (Interior y Obras Públicas) y Prat-Gay (Hacienda y Finanzas).

Y, naturalmente, deja al desnudo las internas en el mega-gabinete de CEOs económicos. Con independencia y todo, se nota que a los antedichos les agradaría menos mano de hierro por parte del presidente del BCRA sobre el mercado de dinero.
La recaudación fiscal pronosticada, augura que no será fácil realizar una significativa deducción del impuesto a las ganancias de los salarios medios y altos, ni un aumento del mínimo no imponible que satisfaga lo suficiente a los sindicatos. Otra promesa que, junto a la del déficit, pareciera que será aventada hacia el futuro, más cerca del final de mandato, en vistas a obtener la reelección.

Por ambos números, recaudación y déficit, no suena a tarea fácil cumplir con una tercera promesa el año que viene: el remover otro trozo en el orden del 5% de las retenciones a la exportación de soja. Un primer motivo: esto agravaría tanto el déficit como la recaudación. Pero también mandan aquí razones políticas: ¿Dejar a los trabajadores sin una quita de ganancias sustanciosa para este año mientras se les remueve considerablemente las retenciones a las sojeras? Y ni siquiera es preciso enfocarse en el sector asalariado: basta analizar otras áreas del campo, como las economías regionales, que siguen aguardando su turno, mientras regalan sus producciones en el Obelisco a modo de protesta por falta de rentabilidad.

El Foro de Inversiones y Negocios brindó un espaldarazo al gobierno de Macri en cuanto a sus intenciones de cambio y huida del populismo devastador, retrógrado y de consignas anacrónicas y primales. Pero su propio Presupuesto Nacional presentado en el congreso esa misma semana, junto a las audiencias públicas para discutir un tema que no es tema de discusión en ningún país vecino, sectores que no hayan aún rentabilidad en el sistema económico local, e incidentes como el de la mina sanjuanina que delatan el amateurismo a la hora de controlar y canalizar al capital, sugerirían que aún debe correr agua por el puente para que se perfeccionen esas promesas de 8.000 millones de dólares que los empresarios del foro adicionaron a los 42.800 millones previamente anunciados en materia de inversiones.

Esta espera, que para muchos sectores resulta inaguantable por lo lenta, tiene como horizonte mínimo cierta garantía de que la tragedia económica de la “década ganada” no vuelva a ocurrir. Dicho con el bolsillo: una suerte de “nunca más” al cepo a la remisión de utilidades, que por obvias razones, se tradujo en un cepo a la inversión y la generación de empleo vivido en los últimos 4 años y tapado por empleo estatal improductivo.
Todo lo anteriormente descripto, sumado al temor a la apertura importadora que esbozan y a menudo exageran algunos sectores industriales, demuestra que la figura productiva del país es semejante a un mosaico que corre a, cuanto menos, dos velocidades. Tenemos sectores híper-desarrollados con un potencial productivo inmenso para su agregado de valor y exportación, como la agroindustria, y otros sectores que evidencian que aún no estamos a la altura de las circunstancias para que sean aprovechados económicamente al máximo.

El derrame de Veladero es una ilustración de nuestra matriz de contención: ¿Cuánta riqueza somos capaces de acumular en ella sin que colapse y se nos escape por los orificios? La madurez de un país se mide en la seguridad jurídica, que evidencia la existencia o no de un pacto social para el desarrollo integral y sustentable, independiente de las mezquinas apetencias de turno.

Fuentehttp://www.diarioclave.com/economia-y-finanzas/2016/09/una-argentina-dos-velocidades/ y CincoRuedas.com | El Diario del Inversor Bursátil.

Escuchá online o descargá en MP3 en tu celular, tablet o PC el podcast de ésta columna en el programa Café de Negocios por Radio Light F.M. 97.3MHz.

https://ar.ivoox.com/es/player_ej_12972045_4_1.html?c1=ff6600

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