Brotes de inflación, un riesgo que sigue latente

Por Juan Marcos Tripolone. Columnista económico de DiarioClave.com, Diario de Rawson y CincoRuedas.com – El Diario del Inversor Bursátil | Twitter: @JuanTripolone

“La inflación ya no es un problema”, sentenció semanas atrás el ministro de Hacienda y Finanzas ni bien conocida la notable baja del guarismo a principios del mes que acaba de finalizar.
Con el dólar planchado, las aguas siguen aquietadas, por lo que el indicador también arrojaría cifras mesuradas para septiembre, con lo cual siguen en pie las expectativas sobre una gradual mejoría macroeconómica y una consecuente reactivación a partir del último trimestre, basada en los brotes verdes en el sector agroindustrial y constructor.

Empero, habría que analizar la calidad de una reactivación fundada en un solo sector privado de la economía, y un Estado que, luego de las auditorías, reactivó abruptamente la obra pública en vistas a las elecciones legislativas del año entrante. Además, y en el mismo sentir, propició un bono navideño para asegurarse un fin de año pacífico. Todo se trataría más bien de una reactivación influenciada por un estado que no tiene muchos recursos para inducirla, y apela al déficit fiscal que, en vistas a evitar la emisión, es financiado con endeudamiento interno y externo.

No obstante, antes de debatir la sostenibilidad de la reactivación, resulta necesario validar la hipótesis de Prat-Gay acerca de haber sepultado el drama inflacionario. Que la marea se encuentre calma en este respecto, se debe básicamente a la terna compuesta por un tipo de cambio mantenido cuasi fijo y sin ser actualizado por inflación, una recesión muy significativa que baja presión sobre los precios por la vía de la baja demanda, y el retroceso temporal del tarifazo.

Otro ministro versaba la semana pasada en un programa televisivo que la economía ya se encontraba ordenada. Con un déficit fiscal de entre un 5% y un 8% según la vara de medir que se tome, y un déficit cuasi fiscal en aumento debido a los voluminosos vencimientos de LEBACS del Banco Central, ¿Puede realmente afirmarse tal cosa? Resulta que ambos déficits son financiados con deuda en aumento: bonos por aquí, refinanciación de vencimientos de letras por allá.
El problema del cuasi fiscal, más que renovar letras, sería dejar de hacerlo. Hablamos de cientos de millones de pesos regurgitando sobre la economía y rebrotando la presión en los precios.

Un ejercicio sencillo: cabe preguntarse qué ocurrirá cuando la reactivación de la que ya hablan casi todos los economistas presione la demanda al alza, el tipo de cambio ya no pueda mantenerse a este nivel luego de que los capitales golondrina no hallen incentivos suficientes en las tasas ya no tan altas precisamente para perfeccionar dicha reactivación, y los nuevos aumentos del 200% para las tarifas comiencen a llegar en las boletas.
Ahora sumemos un poco de sal y pimienta al escenario. Sindicatos amenazando con reapertura de paritarias, reclamos que al parecer serán bacheados con un bono de fin de año. En ambos casos, resulta previsible que si la demanda se comienza a reactivar luego de señales positivas como la reincorporación en agosto de más de 4.000 empleados de la construcción, y con más pesos volcados al mercado de difícil absorción con tasas en descenso, los empresarios comerciales trasladarán las mejoras a precios, para recuperar ingresos perdidos.

Todo esto tiene una no despreciable probabilidad de ocurrencia, y supone que Argentina es una isla, lo que no es el caso. Existen amenazas externas de contagio. Analicemos como están algunos de nuestros principales socios comerciales, por caso, la Unión Europea, Brasil y China.
La semana que pasó, comenzó a tambalear el Deutsche Bank, sacudido por una telaraña de posiciones tomadas en los opacos mercados de derivados financieros, mezclados con una considerable cartera de incobrables y una inmensa multa de parte del gobierno estadounidense por la manipulación de las tasas de interés y su responsabilidad en la timba financiera que desató la crisis global de 2008. Si, de nuevo, por sus tenencias en derivados.
Pero el Deutsche con es el único banco cuyo balance se encuentra en estado de podredumbre. En total, Europa aglutina la friolera de 300.000 millones de euros en carteras crediticias compuestas por morosos incobrables. Y esta vez, el fondo del Banco Central Europeo que oficia de “banco malo” para comprar esas carteras, sólo ha destinado algo más de 4.000 millones de euros, lo que luce bastante insuficiente para sanear las cuentas de una banca que, resentida, enfrenta los vestigios de la crisis global en sus cuentas, justo cuando las tecnologías disruptivas comienzan a transformar forzosamente el sector. Pero los bancos siguen empecinados en prestarles a compañías de la vieja economía, que no generan crecimiento.

El economista jefe de Inversor Global Diego Martínez Burzaco, me explicaba el fenómeno vicioso en una entrevista radial. En esa charla me comentó que las tasas bajas de las economías desarrolladas se encuentran artificialmente alicaídas por la política. Los estados inundan de liquidez a los bancos para que éstos inyecten dinero a la economía y además de reactivarla eviten el riesgo deflacionario, pero los bancos en lugar de invertir en préstamos dirigidos al sector productivo, compran bonos de los propios estados que originan esos fondos. Así, los gobiernos terminan por auto-financiar sus déficits en un bucle infinito, acaso inerte en materia de resultados.

Cuando la rueda deje de girar, como siempre ocurre con este tipo de burbujas, las tasas globales artificialmente bajas podrían cambiar abruptamente de tendencia, y dejar de facilitarle dinero barato a la Argentina para financiar su déficit y la tan buscada reactivación.
Luego, el riesgo de resurgimiento de brotes de contagio de la que ya se pensaba como menguada crisis global, es nada despreciable. Más que menguada, pareciera una crisis anestesiada.
Saliendo del viejo continente, en China pululan por doquier las burbujas fruto de una economía recalentada por un modelo de crecimiento agotado y en vías de conversión. La segunda economía del mundo, calificada por la canciller como un “socio estratégico”, resiente en el sector crediticio, inmobiliario, siderúrgico y bursátil, fruto de un mix de préstamos blandos otorgados a insolventes, sobre-capacidad fabril instalada y una gran banca en la sombra (shadow banking), oculta en los balances oficiales, pero que esconde bajo la alfombra millones en activos tóxicos y opacos.
Y en el Brasil el cuadro no pinta mejor. Los analistas más optimistas afirman que el gigante ya tocó fondo, pero el rebote aún no se siente, todo en el marco de un gobierno de baja legitimidad.

Esto sin contar la inestabilidad política de Turquía y el Brexit inglés, que aún no comienza a ejecutarse. Dos o tres de estas bombas activadas al unísono serán suficientes para generar una inestabilidad que provoque el retorno a casa del capital golondrina que ahora disfruta de la bicicleta financiera local, fuga que forzaría a una devaluación con traslado directo a precios.
Queda claro, pues, que la morigerada inflación es un fantasma que eventualmente agita y se rehúsa a dejar de dar pelea. Habrá que monitorear de cerca la evolución de todos estos focos de riesgo.

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Fuente: http://www.diarioclave.com/editorial/2016/10/existe-riesgo-rebote-inflacionario/ y CincoRuedas.com – El Diario del Inversor Bursátil

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