Los extranjeros confían más en nuestro futuro que nosotros mismos

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19/10/2016  REALIDAD

Confianza en el país

Por Juan Marcos Tripolone – Periodista de Economía y Finanzas. El Diario del Inversor Bursátil (Buenos Aires).

Optimismo masivo sobre el rumbo económico argentino fue lo que se percibió por parte de los CEOs foráneos en el ‘Davosito” local y posteriormente en los restantes foros internacionales, FMI incluido. Y si queríamos algo más que palabras, la semana que pasó, un grupo de fondos de inversión transformó su cartera dolarizada que totalizaba U$S 3.000 millones para invertir en un bono que lanzó el Gobierno en pesos, a 10 años y una tasa fija de 15,5%. La demanda superó la expectativa del prospecto de emisión, dejando a los inversores locales boquiabiertos.

Es que el local augura para el año que viene una devaluación no menor al 20% y una inflación por encima del 17%, más cercana al 21%. No es mera especulación: son las propias optimistas predicciones del Gobierno en su presupuesto nacional y del FMI, un poco menos positivo al respecto, aunque con pronósticos locales auspiciosos.

En el reciente coloquio de IDEA, el ministro de Producción Francisco Cabrera envió un mensaje directo y a secas a los empresarios: ‘les vengo a pedir que inviertan. Desde afuera esperan a que demos el primer paso”. Pareciera, pues, que el mundo se siente más entusiasmado por el cambio que los locales. Está claro que el ciudadano extraterritorial no sufre el día a día de los diferentes colaterales sufridos con las medidas de ‘sinceramiento”, eufemismo empleado por el Gobierno para no mencionar el término ‘ajuste”: inflación, recesión y pérdida de empleo fabricaron pobreza automáticamente.

Pero todo aquel que está leyendo esta columna, sin dudas se encuentra en condiciones socioeconómicas lejanas a la pobreza. Pareciera que al argentino medio no puede escapar de la trampa del pensamiento coyuntural. No es capaz de proyectarse más allá. Esto probablemente se encuentra inserto en nuestro gen debido a los vaivenes económicos recurrentes, y al cambio permanente de las reglas de juego, que impide a los actores económicos planificar hasta lo más mínimo (un viaje, una mudanza, una pequeña inversión inmobiliaria, la compra de un auto, etc.).

Mirar hacia adelante más de 6 meses pareciera una eternidad. Así como no podemos anticiparnos para un período de crecimiento posterior a un sinceramiento, tampoco quisimos salir de la fiebre y la embriaguez del consumo de la era ‘K”. El modelo era insostenible, pero no lo quisimos ver y preferimos continuar la fiesta. ‘Comamos y bebamos, mañana moriremos”. Así nos comimos todos los stocks.

Finalmente alguien pagará la fiesta: el ejemplo del bono con el que comienza esta nota demuestra que todo el endeudamiento que se está generando para financiar el gasto corriente será abonado por las futuras generaciones.

En San Juan, la licitación para la construcción del paso a Chile a través del túnel de Agua Negra está muy próxima a ser una realidad. En un panel de dirigentes de la gremial empresaria que me tocó moderar, un joven emprendedor tecnológico sorprendía a todo el auditorio con su propuesta: ‘yo les pido que nos detengamos cada uno en su interior a reflexionar y pensar…cuál va a ser la realidad de nuestras empresas dentro de una década, con el paso de Agua Negra…”. Efectivamente, esa apertura al mundo convertiría a una provincia ‘final de camino” en una provincia estratégica en la integración regional y en el eje de países del Corredor Bioceánico, Brasil-Argentina-Chile.

La pregunta del joven emprendedor reviste de principal importancia. Otros capitales foráneos, de nuevo, ya están muy atentos a las oportunidades que despliega la nueva zona económica. ¿Y nosotros, los locales? ¿Nos hemos detenido a pensar si nos encontramos a la altura de las circunstancias para aprovechar la revolución económica…?

Aquí en San Juan, un buen ejemplo es la megaminería. Se sabía desde hace muchos años que el potencial minero y la riqueza en metales preciosos era inmensa. Hagamos un breve paralelismo con el sector petrolífero. Hipólito Yrigoyen buscaba agua y encontró petróleo. El general Enrique Mosconi y su espíritu emprendedor tomaron la posta y nació YPF para explotar el recurso. Pero en el sector minero, capital intensivo, no pudimos construir nuestro ‘YMF” (Yacimientos Minelaríferos Fiscales).

El capitalismo es el libre juego de la oferta y demanda, por lo que, tarde o temprano, el crecimiento demográfico y tecnológico, fuerzan a que reservas minerales como las de San Juan, sean explotadas, estén las cosas localmente como quiera que estén. Es decir: tengamos empresas mineras locales de envergadura o no.

Esto mismo ocurrirá la década entrante con el túnel. Con el San Juan de un millón de habitantes, interconectado por el Corredor Bioceánico y con Asia-Pacífico a través del Túnel de Agua Negra, todas las oportunidades que nuestra matriz de abundancia no nos permita tomar, serán inevitablemente tomadas por el capital extranjero.

El primer paso para el cambio, es creer en nosotros mismos. Pero en Argentina, ha sido más fácil lograr el increíble hecho de transformar millones de fondos de inversión en un bono, que lograr que los empresarios locales crean en el país.

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Fuentehttp://www.diariodecuyo.com.ar/home/new_noticia.php?noticia_id=734987 y CincoRuedas.com | El Diario del Inversor Bursátil

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