De cómo una Nación llegó a importar frutas y regalar las suyas

Pisar suelo argentino para cualquier foráneo, es verse obligado a descalzarse de su concepto de “sentido común”, y aceptar la invitación al desquicio que la realidad económica local le manifiesta. Quizá por ello es que el Nobel de Economía Simon Kuznets dijera alguna vez que existían cuatro tipos de países: los desarrollados, los subdesarrollados, Japón y la Argentina. Estas dos últimas son categorías “sui generis”: conjuntos disjuntos de un solo elemento, cuyo nombre equivale, pues, al rótulo de la clasificación en sí misma, y no cumplen ninguna de las condiciones de los anteriores grupos.

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